Del 2 al 4 de junio, una delegación guatemalteca del sector privado y público estuvo en Washington con una convicción y una pregunta. La convicción: que Guatemala tiene los fundamentos para ser un socio estratégico de Estados Unidos en un momento decisivo para las Américas. La pregunta: ¿qué puede ofrecer Guatemala para fortalecer la seguridad económica de la región, y cómo esa colaboración con Estados Unidos se traduce en empleos para los guatemaltecos, con rapidez y a escala?
Guatemala Week 2026 fue el espacio de trabajo para dar respuesta a estas preguntas. No partimos de cero ni presentamos un plan nuevo. Tomamos los puntos que ya integran la agenda económica bilateral —infraestructura portuaria, comercio, inversión, estado de derecho— y los interrelacionamos bajo un mismo hilo conductor: la seguridad económica y nacional, y el reposicionamiento de las cadenas de suministro hacia el Hemisferio Occidental.
Un momento que no se repite
Estados Unidos está impulsando una reubicación de sus cadenas de suministro críticas, alejándolas de competidores geopolíticos y acercándolas a socios confiables en la región americana. Las decisiones sobre inversión, infraestructura y alianzas de largo plazo se están tomando ahora, en Washington. El Secretario de Estado, Marco Rubio, lo planteó desde el inicio de su mandato en enero de 2025:
“La reubicación de nuestras cadenas de suministro estratégicas en el Hemisferio Occidental impulsaría el crecimiento económico de nuestros países vecinos y reforzaría la seguridad económica de los Estados Unidos.”
— Marco Rubio, Secretario de Estado, enero de 2025
Un año después, esa intención se convirtió en un compromiso bilateral. El Acuerdo Comercial Bilateral de enero de 2026 establece, en su artículo 5.1:
“Los Estados Unidos y Guatemala tienen la intención de alinear estratégicamente sus políticas de comercio e inversión para avanzar en sus objetivos compartidos de seguridad económica y seguridad nacional.”
— Artículo 5.1, Acuerdo Comercial Bilateral Estados Unidos–Guatemala, enero de 2026
Guatemala no llega a este momento como receptor de asistencia, sino como contribuyente a la seguridad económica de los Estados Unidos. Lo cual demanda articulación y cumplimiento de compromisos concretos por parte de Guatemala.

Qué ofrece Guatemala
La propuesta guatemalteca descansa en fundamentos verificables. El comercio bilateral alcanzó USD 15.19 mil millones en 2025, con una balanza favorable para los Estados Unidos: las exportaciones estadounidenses sumaron USD 10.02 mil millones, ubicando a Guatemala como el 35.º destino de exportación de ese país, por delante de economías más grandes de la región.
A ello se suman fundamentos macroeconómicos entre los más sólidos de América Latina: calificación BB+ (S&P) y Ba1 (Moody’s), ambas estables y a un escalón del grado de inversión; la deuda pública neta más baja de la región (15.7% del PIB); diez años consecutivos de superávit en cuenta corriente; USD 31.4 mil millones en reservas internacionales; y la moneda más estable de Centroamérica. Asimismo, contamos con acceso preferencial vía CAFTA-DR, una matriz energética predominantemente renovable y somos el único país en Centroamérica con reconocimiento diplomático de China (Taiwán), lo que completa un perfil de socio confiable.
El eje físico de esta apuesta es la infraestructura, donde Puerto Quetzal, situado geográficamente entre el Puerto de Manzanillo, en México, y el Canal de Panamá, se vuelve un punto estratégico. A través de tres acuerdos con el U.S. Army Corps of Engineers —enteramente financiados por Guatemala— el país ha comprometido más de USD 710 millones para modernizar Puerto Quetzal, ejecutar seis proyectos viales prioritarios y una conexión ferroviaria multimodal hacia Escuintla, incluyendo Puerto Santo Tomás de Castilla en el Atlántico, con miras a un corredor interoceánico. Este es un programa de infraestructura de gran escala para Guatemala, ejecutado en conjunto con los Estados Unidos, y comparable a proyectos de gran envergadura en el comercio global, como el Canal de Panamá. Estos temas sitúan a Guatemala en una posición geográfica, geopolítica y estratégica frente a su principal socio comercial, los Estados Unidos.
Aquí se conecta la pregunta central: el país tiene la oportunidad de modernizar puertos, construir carreteras y atraer capital privado a escala, lo cual, antes que una cifra, es una fuente de empleo formal para los guatemaltecos. Por eso, el evento de cierre del Guatemala Week 2026, convocado junto al IFC y al Banco Industrial, fue titulado “Movilización de capital privado a gran escala: generando empleo e impacto en Guatemala”. La colaboración económica con Estados Unidos no es un fin en sí mismo: es el camino más rápido para generar empleo de forma rápida y a gran escala. Como sostiene nuestra plataforma, no hay mejor aliado para el sector privado guatemalteco que los Estados Unidos, ni mejor socio a largo plazo para los Estados Unidos que el sector privado de Guatemala.

Por qué una presencia permanente
Guatemala cuenta con los factores para atraer proyectos e inversión estratégica de Estados Unidos. Pero sin una presencia consistente, articulada y atractiva en Washington, esa inversión fluye hacia los países que sí la han construido. Las decisiones de inversión y de política no se toman en abstracto: se toman en torno a la confianza y a los resultados demostrados en relaciones sostenidas a lo largo del tiempo.
El U.S.–Guatemala Business Council existe para constituir esa presencia: la presencia permanente del sector privado en los Estados Unidos. Una plataforma bipartidista y basada en evidencia, anclada en cuatro principios de trabajo: el fortalecimiento del estado de derecho para dar certeza a las personas y las inversiones, la protección de la propiedad privada, el combate a la corrupción como condición indispensable para invertir, y el desarrollo de infraestructura estratégica como catalizador del crecimiento.
Tres días, una agenda interrelacionada
Guatemala Week consistió en catorce actividades en tres días, cada una conectada a las demás por un mismo hilo conductor. Briefings bipartidistas con el liderazgo del Congreso, reuniones de trabajo con agencias federales que tienen programas en Guatemala, mesas redondas con empresas multinacionales y estadounidenses, presentación de la estructuración de créditos históricos dedicados a pequeñas empresas junto al Banco Industrial y al IFC, discusión de temas de interés regional con tanques de pensamiento, y presentaciones sobre industrias prioritarias para la atracción de inversión por parte del Ministerio de Economía de Guatemala y de agencias de atracción privada como Invest Guatemala.
La fuerza de Guatemala Week no estuvo solo en su agenda, sino también en quienes participaron. Por el lado guatemalteco, la delegación reunió al liderazgo del sector privado organizado —el Presidente del CACIF, los presidentes de las cámaras empresariales y FUNDESA— junto a las instituciones del Estado que conducen la relación bilateral: la Embajada de Guatemala en Washington, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Economía. Que el sector privado y el gobierno comparezcan juntos es, en sí mismo, una señal: la propuesta de país es de Estado y de mercado a la vez. Por el lado estadounidense participaron agencias federales, multinacionales con operaciones en la región y ejecutivos que evalúan a Guatemala como destino de inversión. Esa convocatoria es, en sí misma, el producto: Guatemala Week es una plataforma de articulación que reúne en un mismo espacio a los actores —públicos y privados, de ambos países—, con el fin de potenciar la capacidad real de avanzar en la agenda económica bilateral.

De la agenda a la acción
Guatemala Week no organizó un evento, sino una agenda de trabajo. Cada conversación, solicitud y compromiso de los tres días se está sistematizando en un informe operativo que ordena el seguimiento en torno a tres pilares. El primero, infraestructura crítica: dar continuidad a los acuerdos con el U.S. Army Corps of Engineers y a la modernización del ecosistema portuario como base del corredor interoceánico. El segundo, cadenas de suministro: posicionar a Guatemala en el reposicionamiento hacia el Hemisferio Occidental como contribución a la seguridad económica de los Estados Unidos. El tercero, el acuerdo de comercio bilateral: avanzar en su implementación y en la alineación de las políticas de comercio e inversión de ambos países.
El rol del USG-BC no es ejecutar estos pilares, sino articularlos y dar seguimiento a la agenda: estructurar de forma consistente y coherente el trabajo de múltiples actores —públicos y privados, de ambos países— para que avance como una sola agenda económica bilateral. El seguimiento no recae en un evento anual, sino en la presencia permanente que se mantiene activa mediante canales de coordinación con las agencias, el Congreso y el sector privado entre una edición y la siguiente. El éxito de este esfuerzo requiere colaboración y avances técnicos para materializar mejoras en la certeza jurídica y en la infraestructura, para que habiliten una mayor inversión; así, los compromisos alcanzados en Washington se convierten en el primer tramo de una alianza estratégica a largo plazo.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la Valija Diplomática del CACIF, edición mayo–junio 2026. Ver publicación original →
